Miércoles, 13 Enero 2016

Uruguay crece como mercado para la inversión española

Aunque Uruguay no vive su mejor momento económico, no por ello decae el interés de las empresas españolas por instalarse y/o hacer negocios en el país, como muestran los recientes proyectos y contratos de Sacyr, Gamesa o Abengoa. España es el cuarto inversor internacional en un mercado cuyo interés ha crecido de la mano de la nueva Ley de Asociación Público Privada y de los multimillonarios proyectos lanzados por Montevideo para acometer la necesaria modernización de las infraestructuras del país.

El pasado noviembre Montevideo adjudicó al consorcio integrado por Sacyr Concesiones (43%), Sacyr Construcción (8%) y Grinor (49%), el primer contrato vial de Participación Público Privada (PPP) del país: la construcción, rehabilitación y gestión de un corredor de 179 kilómetros entre Nueva Palmira y Mercedes, en concreto de las autopistas Ruta 21 y Ruta 24. Se trata de una concesión por 20 años con una inversión prevista de 160 millones de dólares y una cartera cercana a los 340 millones de dólares.

Para el Ministerio de Economía uruguayo, esta concesión es un hito importante “que marca un nuevo rumbo” en la construcción de obras públicas en el país. Para Sacyr entraña su entrada en un nuevo mercado en una región en la que está muy presente y en el que el año pasado logró tres concesiones viales en Colombia.

Sacyr desembarca en el país con la adjudicación de concesiones en autopistas

Por otro lado, a mediados de diciembre, la Administración uruguaya presentaba el fideicomiso para la financiación del parque eólico Arias, que será construido por la empresa española Gamesa en el departamento de Flores, que operará durante veinte años y que tendrá una inversión de 178 millones de dólares. Las instituciones bancarias que se han adherido a la operación son el Banco República Oriental de Uruguay, por parte pública y Scotiabank y BBVA por la parte bancaria privada.

Es la segunda experiencia del país sudamericano en este tipo de operaciones, ya que el pasado marzo se inauguró el parque Pampa en Tacuarembó, con una inversión de 275 millones de dólares, el 70% financiado por créditos internacionales y el resto por la banca nacional.

Pero el interés español no se centra solo en los sectores de las infraestructuras y de la energía, y abarca desde el sector financiero a las telecomunicaciones, pasando por los servicios y el turismo, con un nuevo interés por el segmento de farmacia y las TIC. Según el instituto Uruguay XXI, los empresarios españoles encabezaron en noviembre las consultas de inversión en el país, con un 20% del total, por delante de las procedentes de Rusia y Argentina. Y la mayor parte de esas consultas estuvieron vinculadas con la industria farmacéutica.

Sobre las inversiones españolas en Uruguay pesa, eso sí, la situación y el futuro de Abengoa. En Montevideo se sigue de cerca la evolución de la crisis abierta en la compañía, ya que desde el fracaso de la negociación para la entrada de Gestamp en el capital, se teme el efecto de una eventual suspensión de pagos que afecte a la filial uruguaya, Teyma. Abengoa está presente en obras como el Centro de Convenciones de Punta del Este a través de esa filial.

En los últimos días, la firma de un acuerdo entre Abengoa y la banca (ICO, Santander, Caixa, Popular, Sabadell, Bankia, HSBC y Crédit Agricole) para inyectar 106 millones de euros en la firma sevillana ha atenuado un tanto estos temores. El pasado agosto, Abengoa se adjudicó las obras de saneamiento de la localidad de Ciudad de la Costa por 13 millones de dólares (unos 11 millones de euros) y la construcción de la terminal portuaria de Capurro (Montevideo).

 

La mayor presencia de empresas españolas se produce en un momento en el que el Gobierno uruguayo se ha decantado por favorecer la inversión extranjera como uno de los pilares del crecimiento del país, aprovechando la nueva ley de Asociación Público Privada y nuevas normativas de ventajas e incentivos fiscales a las compañías. El pasado julio, además, el Gobierno anunció una inversión de 12.000 millones de dólares en obras públicas.

En Uruguay, al que llegaron en 2014 Cortefiel y Viscofán y al que retornó Iberia, hay ya instaladas algo más de 100 empresas españolas de casi todos los sectores, entre ellas BBVA, Santander, Telefónica, Mapfre, OHL, Adecco, Aqualia, Air Europa, Avanza, Cementos Artigas, Cobra, Santillana, Planeta, InditexZara, Tryp, NH, Indra, Isolux, Prosegur, Typsa, Espina Obras Hidráulicas y Viajes El Corte Inglés. El último informe “Panorama de la Inversión Española en Iberoamérica” destacaba a Uruguay como uno de los países donde las firmas españolas prevén aumentar su inversión, junto a México, Colombia, Perú, Brasil y Cuba.

El país, por otro lado, no es ajeno al momento de decaimiento que registra la región. La economía uruguaya apenas avanzará el 1,5% en 2015 y 2016, según la Cepal, y el 2,4% este año y el 2,6% el que viene, según el FMI, que se apresta a reducir estas proyecciones. Uruguay se sitúa así lejos del 3,5% cosechado en 2014 y del 5,2% registrado en 2011.

En 2014, y siguiendo la tónica general en la región de retroceso, la IED cayó el 9% en Uruguay, a 2.755 millones. España fue el cuarto inversor exterior ese año, con 132 millones y, en global nuestro país mantiene un stock de 2.300 millones, lo que le convierte en uno de los mayores inversores en Uruguay, tras Argentina y junto a Brasil y en el primer inversor en el sector servicios. Uruguay captó en la última década un promedio de más de 2.000 millones de dólares de IED y es uno de los grandes receptores de Sudamérica en relación al PIB. En la primera mitad de 2015, la IED llegada al país se limitó a 1.256 millones.

Uruguay, que mejoró en el último año en competitividad, experimentó por otro lado un declive en facilitación de los negocios. Según el Índice Global de Competitividad que elabora el World Economic Forum, el país es el séptimo mercado regional en este aspecto, con una mejora de siete lugares (puesto 73 mundial), aunque aún debe avanzar en innovación, infraestructura, educación y mercado de bienes y servicios. Según el último informe Doing Business del Banco Mundial, Uruguay cayó cuatro posiciones el año pasado, al lugar 92, afectado por un grave deterioro en obtención de créditos y en insolvencias, aunque avanzó en pago de impuestos.

https://www.capitalmadrid.com/2015/12/30/40665/uruguaycrececomomercadoparalainversionespanola.html

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