Arquitectura y marcas o cómo un edificio puede hacerse más famoso que la marca que le representa

Arquitectura y marcas o cómo un edificio puede hacerse más famoso que la marca que le representa

La arquitectura ha contribuido a implantar la identidad de las empresas y su imagen corporativa. Hay numerosísimos ejemplos. En este tipo de proyectos de arquitectura, se produce un intercambio de información sobre los ejecutantes de la construcción y las ideas de diseño de los representantes de la empresa, y ese diálogo se produce desde la concepción de la idea hasta su ejecución. Lo mismo que en el caso de un hotel de una cadena hotelera. El arquitecto debe lidiar con unos valores de marca que se desean transmitir y que se exhiban de la mejor manera posible.

La identidad corporativa no es un asunto trivial. Es el conjunto de valores y atributos de una organización. Se ha forjado durante toda su historia, refleja su filosofía, visión, misión y personalidad. Un edificio corporativo comunica todo esto, no es moco de pavo. Su principal objetivo es alcanzar la imagen corporativa más favorable posible ante el mercado y sus competidores, también. La arquitectura corporativa es un importante componente de la identidad corporativa como herramienta competitiva a escala global.

De hecho, el arquitecto ha de traducir lo que su cliente quiere transmitir, interpretarlo y recurrir a una serie de recursos estilísticos y tipológicos que deberán dar respuesta a las exigencias de ese cliente. Hasta aquí sería como cualquier proyecto. Lo novedoso en esta tipología proyectual es que convergen subsistemas heterogéneos y dispares, que enarbolan escaso criterio arquitectónico, y nulo conocimiento de materiales, acabados, o aspectos funcionales. El punto de partida, en la mayor parte de los casos, es un briefing de publicidad, que es complicado resolver en un edificio de notable calidad arquitectónica y representante de la identidad que se desea transmitir.

La solución en muchos casos es recurrir a un arquitecto de renombre, como lo eran los arquitectos del Renacimiento cuando trabajaban para los pontífices. Digamos que es una apuesta segura, ya que si no representa los valores de su empresa, será un espejo del momento en el que vivimos, y seguramente trascenderá como una gran obra con el paso del tiempo.

Para mí, el primer edificio emblemático surgió, cuando el entonces director de FIAT Giovanni Agnelli, encargó al joven arquitecto Giacomo Mattè-Trucco una nueva fábrica para la compañía en el distrito del Lingotto, a las afueras de Turín. El edificio debía albergar oficinas y salas de reuniones, pero también las plantas de producción industrial de los automóviles, con el espacio y las peculiaridades técnicas que requería la maquinaria. Además, debería incorporar, en la medida de lo posible, una pista de pruebas. La solución que ofrecieron Mattè-Trucco y el ingeniero Ugo Gobbato fue extraordinaria y radical: la azotea albergaría el circuito de pruebas.

 

El Lingotto se inauguró en 1922 y se convirtió en un símbolo de FIAT, del barrio en el que se levantaba e incluso de la ciudad de Turín. También fue un modelo y casi un compendio de los sistemas constructivos más modernos de la época, a base de elementos prefabricados de hormigón armado y pretensado.

Permaneció en funcionamiento hasta 1982, si bien, a partir de 1939, la mayoría de los modelos de la marca se fabricó en la planta Mirafiori que FIAT había construido a unos kilómetros de distancia. En 1985, la compañía encargó a Renzo Piano la remodelación del edificio, con el objetivo de transformarlo en una instalación de usos múltiples.

El edificio se reabrió en 1992 con motivo del Salón del Automóvil de Turín y, en la actualidad, cuenta con galerías de arte, centro de convenciones, centro de exposiciones, hoteles y hasta un complejo de cines con once salas.

En 1963, la Fundación Ford encargó al arquitecto Kevin Roche y al ingeniero John Dinkeloo el proyecto de su sede, que debía ocupar un solar en Manhattan, Nueva York, en las cercanías de las Naciones Unidas.

 

Cortesía de Kevin Roche, John Dinkeloo, and associates

La Fundación Ford no es una corporación convencional, es una organización sin ánimo de lucro creada por Edsel Ford, hijo de Henry Ford, "para recibir y administrar fondos para propósitos científicos, educativos y caritativos, para el bienestar público", según su acta fundacional. Esta finalidad colaborativa y social va a determinar el proyecto, ya que va a apelar a su lado social, de relación, casi familiar.

En este proyecto, Kevin Roche modifica el concepto clásico de edificio de oficinas. El volumen, de forma cúbica, consta de una estructura metálica y de hormigón, con una fachada de granito, vidrio y acero cortén. La característica más sobresaliente de esta construcción de 12 plantas es que las oficinas están organizadas alrededor de un extraordinario atrio acristalado con un espléndido jardín interior. El atrio es un gran espacio vacío en el interior del programa. El sótano alberga un auditorio para representaciones y reuniones que, debido a su escala, favorece la intimidad entre el público y los artistas o conferenciantes.

Su apertura a la población se representa por el jardín, diseñado por Dan Kiley, de carácter público, visitable durante el horario de oficina. En él hay plantas, arbustos, árboles e incluso un estanque. Este espacio verde que parece un gran invernadero, supone la consecución de un nuevo tipo de espacio urbano, de gran valor en un lugar como Manhattan en el que apenas existen zonas públicas y espacios verdes para los ciudadanos.

En nuestro país, quisiera destacar dos casos muy representativos.

La nueva sede del BBVA en Madrid es un claro ejemplo de arquitectura integrada, de tal modo que en el skyline de la capital española ya se reconoce el perfil de la vela, representado en unos 114.000 metros cuadrados de espacio de oficinas, la mayor parte de los cuales se sitúan en un edificio plano de tan sólo tres plantas de altura atravesado por patios alargados que ofrecen luz y ventilación.

Herzog & de Meuron han ideado un edificio al que califican de "tipo de arquitectura sureña". Es decir, que el clima de Madrid ha permitido desarrollar un proyecto marcado por todo un sistema de patios, lamas en las fachadas y parasoles en voladizo que consiguen controlar y adecuar la  incidencia solar. De este modo, las personas que trabajan en este edificio lo hacen en las mejores condiciones de iluminación natural, climatización y bienestar térmico y espacial. Además, el edificio cumplirá los más elevados estándares de aprovechamiento energético y sostenibilidad, al menos para una obra de este tamaño y características.

 

Los siete edificios de baja altura, que suponen el 83% de la superficie, son estrechos, lo que crea un entorno más personal, y las amplias fachadas transparentes facilitan la conexión visual entre los edificios. “Los espacios interiores y exteriores se solapan: el límite entre ellos se difumina. Se puede mirar a través del complejo desde un extremo a hasta el otro”, subrayan los arquitectos.

El objetivo es “generar la sensación en todos los puestos de trabajo de que el complejo es un gran todo. Los diferentes departamentos del banco, aunque están en edificios distintos, forman parte un todo, como las distintas partes de un mismo cuerpo”, explican Herzog y de Meuron.

Otro ejemplo de arquitectura corporativa lo encontramos con la Caja de Granada, que emerge en una zona industrial, alejada de cualquier referente de la ciudad histórica de Granada.

 

El genial arquitecto Campo Baeza supo proyectar un edificio neutro, de líneas cartesianas. Según sus propias palabras: "un gran cubo sobre un podio flanqueado por dos patios". Pero Campo Baeza supo hacer de ese gran cubo uno de los más grandes ejemplos de arquitectura corporativa del mundo.

El bloque se estructura alrededor de un gran patio cubierto sujeto por cuatro pilares de hormigón, los cuales alternan con los rayos de luz solar que penetran el edificio. El patio central interior, verdadero “impluvium de luz”, según palabras del propio Campo Baeza, recoge la luz sólida del sol a través de los lucernarios y, reflejándola en los paramentos de alabastro del diedro abierto a sur, aumenta la iluminación de las oficinas abiertas al diedro orientado a norte.

Tan sólo algunos ejemplos contemporáneos de gran relevancia:

A cambio de facilitar casi un 40% del presupuesto, Rolex, la compañía relojera, pondría su nombre a un nuevo complejo universitario. Así, cuando se inauguró en 2010, el edificio se llamó Centro de Aprendizaje Rolex, y el lobby multifuncional recibió el nombre de Forum Rolex, situado a orillas del lago Leman, en un entorno privilegiado frente a los Alpes franceses.


Foto: Dominio Público

Los arquitectos Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa al frente del estudio SANAA, diseñaron un espacio experimental que rechazaba la compartimentación de las necesidades, proponiendo un único espacio continuo de una sola planta. Pero no era una planta convencional ni un espacio convencional. Planteaban una doble losa de hormigón alabeada capaz de generar una serie de espacios cóncavos y convexos que se enlazarían en un recorrido fluido y natural, definiendo así las distintas funciones del programa. Un paisaje artificial de 22.000 metros cuadrados y planta rectangular, pero conformado por un engranaje de ondulaciones y patios ameboides que permiten una discriminación eficaz de las funciones y las necesidades de soleamiento.

Actualmente, el Centro de Aprendizaje es el edificio estandarte de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, pero también se ha convertido en lugar de peregrinación para arquitectos, estudiantes y cualquier persona interesada en la arquitectura actual. Cuenta con una biblioteca de 500.000 volúmenes y un centro cultural para los estudiantes y público en general. El mundo de la empresa se une idolátricamente con el de la Arquitectura.

Amazon se ha sumado recientemente al grupo de sedes innovadoras, y ha diseñado su nueva oficina como un gigantesco invernadero. Muy llamativo y extravagante al principio, pero que si se ahonda en su interior, nada novedoso en ese burbujeo.

Cuando Amazon presentó el proyecto de su nueva sede central en Seattle, parecía haber resuelto el teorema: un conjunto formado por cinco rascacielos medianos y tres cúpulas transparentes, denominadas biosferas, que servirían como jardín cubierto y espacio de trabajo colectivo, relacional y multifuncional. La solución era original y agradable para sus usuarios. Además se construiría en el centro de Seattle, ciudad natal de la compañía, y su creador sería el estudio de arquitectura NBBJ, también oriundo de la capital del estado de Washington.

 

@NBBJ

El complejo está formado por tres esferas de vidrio interconectadas, y rodeado por un ondulante paisaje cubierto de hierba en el centro de Seattle, esperando que sea un entorno en el que los trabajadores se sientan a gusto.

Amazon señala que su intención “es crear un barrio más que un campus universitario” a los efectos de reflejar la “cultura comunitaria” de la compañía. El trío de cúpulas, por lo tanto, tendrá en cada extremo espacios comerciales accesibles al público. También habrá un “parque para perros sueltos” que se sumará a la sofisticación del proyecto.

 

@NBBJ

Otro gigante tecnológico que se ha sumado a esta tendencia es Google. Para empezar, han encargado la sede a dos estudios de arquitectura famosos y consolidados: el danés BIG y el británico Heatherwick. Como afirmaba Dave Radcliffe, vicepresidente inmobiliario de Google, durante la presentación del primer proyecto: "Rastreamos el mundo en busca de un arquitecto especial que pudiese hacer algo realmente distinto. Y estos son los mejores de la clase. BIG realiza proyectos muy enfocados a la experiencia colectiva y urbana. Heatherwick tiene la atención puesta en la escala humana y la belleza como no he visto nunca antes. Si juntas a estas dos personas; una preocupada por la función y la forma y la otra por la belleza, consigues este equipo que hace cosas verdaderamente increíbles".

 

Al final, tanto escoger para acabar con una  cubierta construida mediante estructuras tensadas que flotan sobre un complejo de volúmenes paralelepipédicos que son los que albergarán las oficinas y el resto del programa necesario de la nueva sede. Se trata de una serie de edificios convencionales, unificados por una gran cubierta común, de tal manera que tanto los propios lugares de trabajo como los jardines que los rodean pertenecen a una misma unidad espacial. En este caso, los alumnos aventajados han pasado con un 5, no porque no sea correcto su trabajo, sino por el “se esperaba más de ellos”, trabajando para una empresa que ha transformado el mundo.

El edificio, situado en su campus de King's Cross, Londres, tiene diez pisos y unos sesenta mil metros cuadrados. El edificio diseñado por BIG y Heatherwick será el último de tres edificios del campus, junto al 6 Pancras Square(AHMM Architects) y otro de 10 pisos y 26.013 metros cuadrados, diseñado por Mossessian Architecture. Este último se encuentra en construcción y su inauguración está prevista para 2018.

A continuación, voy a dar unas pinceladas de la sede de Apple, otra de las empresas que ha sido capaz de cambiar el mundo. Hace tan sólo quince años, nadie conocía Apple, apenas unos cuantos diseñadores gráficos que trabajaban con unos ordenadores Macintosh. Ahora todos sabemos lo que es un iPod, conocemos su archiconocido logo y sabemos lo que es una Apple Store. Es difícil realizar un edificio que consiga ser tanto o más emblemático que la marca en sí. "Hola Norman, soy Steve. Necesito tu ayuda", así empezó a formalizarse la nave insignia de Apple. De este modo, Steve Jobs acababa de realizar el encargo a Lord Norman Foster del nuevo edificio que Apple quería construir en sus terrenos de Cupertino y que se finalizará el próximo mes de abril. Se ponía en marcha un anillo de cuatro plantas y casi 60 metros de crujía, un monumental platillo volante con 460 metros de diámetro exterior en torno a un patio circular de más de 370.000 metros cuadrados, más de 37 hectáreas arboladas.

Esta magnífica sede no sólo será un centro empresarial, sino que tendrá un centro para visitantes con una Apple Store y una cafetería, un gimnasio de casi 9.300 metros cuadrados para los empleados, instalaciones de I+D. Habrá zonas verdes con 3,2 kilómetros de caminos para pasear y correr, árboles frutales, praderas y un estanque en el centro del edificio principal. En el tejado habrá placas solares con una capacidad de 17 megavatios, una de las mayores instalaciones de energía solar del mundo. Como es el edificio con ventilación natural más grande que existe, no necesitará calefacción ni aire acondicionado durante 9 de los 12 meses que tiene el año.

Paralelamente, Mark Zuckerberg iniciaba contactos con Frank Gehry para proponerle el Facebook West o MPK 20, en las  afueras de Palo Alto, al sur de San Francisco.

Es una construcción de 40.000 metros cuadrados bajo una colosal cubierta transitable y ajardinada que sirve como parque de juegos. Además, los 2.800 empleados de la red social que trabajarán allí, lo harán en una única sala continua y esencialmente diáfana. "La planta libre más grande del mundo", según el propio Zuckerberg.

Está estructurado como un campus universitario, como un reflejo de que las grandes ideas de Zuckerberg se generan en un entorno estudiantil. Varios edificios bajos se componen entre amplios jardines por los que pasear y pasar el tiempo libre.

 

AFP/Archivos. Torsten

El equipo de Facebook ya se ha trasladado a sus nuevas oficinas. Mark Zuckerberg ha alabado al arquitecto por su trabajo. En un post publicado en su Fan Page oficial, Zuckerberg ha compartido la historia sobre cómo inicialmente rechazó la petición de Frank Gehry para realizar el proyecto, diciendo que "aunque todos amamos su arquitectura, nos dimos cuenta que sería muy caro y podría enviar una mala señal sobre nuestra cultura". Sin embargo, Frank Gehry insistió, asegurando que podría derrotar cualquier otra propuesta que la compañía recibiera.

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