El modelo de ciudad de Barcelona - Bienal BA 2017

El modelo de ciudad de Barcelona - Bienal BA 2017

El modelo de arquitectura de Barcelona ha sido premiado con el premio 'Bienalba' a una nueva "visión urbana de las ciudades" en el marco de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que se celebró en la capital argentina entre el 9 y el 20 de octubre.

Según ha informado el consistorio barcelonés, con este galardón se distingue el modelo urbano y arquitectónico de la ciudad, así como su innovación a la hora de desarrollarlo y divulgarlo entre la ciudadanía.

Durante la ceremonia de entrega del premio, celebrada ayer viernes, el concejal de Arquitectura, Paisaje y Patrimonio, Daniel Mòdol, afirmó que este reconocimiento supone "un honor y un aliciente más para seguir consolidando una manera de hacer arquitectura que ha hecho de Barcelona un referente mundial".

"Como ciudad, estamos trabajando para hacer conocer a la ciudadanía el valor que tiene la arquitectura urbana y el papel que juega en el día a día de la gente. Este premio nos reafirma en este objetivo y demuestra que, a nivel internacional, nuestra arquitectura es percibida como una arquitectura que hace ciudad, identidad y patrimonio ", agregó.

El premio coincide con la participación de Barcelona como ciudad invitada de honor a esta bienal, que se celebra desde 1985.

 

Sin duda alguna, Barcelona destaca por la calidad de sus edificios residenciales y por el protagonismo de algunos de sus edificios pioneros en la arquitectura mundial. Es innegable, además, el valor de su espacio público y paisaje urbano. A lo largo de los años, Barcelona ha proporcionado un mérito excepcional a la tarea de rehabilitación y de este modo ha puesto en valor barrios enteros totalmente desintegrados y que gracias a esta labor, se ha conseguido añadir vigencia al tejido urbano. Con esta característica, se trabaja para conseguir una ciudad verde y sostenible.

Para algunos técnicos, el modelo Barcelona está agotado y promueven una revisión progresista del paradigma. Barcelona se ha nutrido de la celebración de grandes acontecimientos, como las Olimpiadas o el Fórum de las Culturas, y de llegar a un entente entre la promoción pública y privada. Pero algunos cambios políticos y promocionales han llevado a una gestión que ha rozado lo nefasto y lo que es peor, la desconsideración hacia los ciudadanos, quienes exigen un urbanismo atento a la sociedad, como no puede ser de otra manera.

En este sentido, el turismo se ha adueñado de algunas partes de la ciudad, provocando el descontento entre una ciudadanía que se ve cada vez más relegada, frente a estos colectivos, y el negocio que conlleva, en su gran parte, poco respetuosos con la vida social.

Josep M. Montaner, arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona (UPC), comentaba ya en el año 2007 en El País, “las alternativas radican en unos nuevos referentes que pasarían, además de potenciar una ciudad mucho más sostenible y mucho más igualitaria (igualdad de géneros, igualdad de derechos para acceder a la vivienda), por un nuevo modelo urbano, metropolitano y participativo, con auténticos procesos de intervención, cuyos costes corrieran a cargo del municipio y no de los mismos vecinos, que sean libres y no manipulados, que devuelvan a una buena parte de la ciudadanía la confianza perdida en las instituciones y que consiga que las aspiraciones de los jóvenes encuentren lugares en las coordenadas municipales”.

Barcelona, como cualquier otra ciudad europea, debe afrontar toda una serie de intervenciones, que motiven a la población a participar activamente, abriendo un debate limpio y transparente, planteando alternativas y nuevos modos de vida, nuevas expresiones sociales y culturales, adecuadas a la gran transformación tecnológica que estamos viviendo.

Los ciudadanos están detrás de este deseo y luchan por una ciudad para sus habitantes, orgullosos de su ciudad. Una ciudad para vivir.

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