Las librerías contraatacan

Las librerías contraatacan

Viajaría primero por Estados Unidos, luego a Reino Unido y Australia. Cuando llegó a Melbourne todo el mundo le preguntaba —en lugar de por su nueva novela— por Parnassus Books, la librería que estaba a punto de inaugurar en Nashville y la hazaña que eso significaba. Patchett, quien conocía bien las revistas de “tendencias”, decidió en aquél momento crear tendencia y dijo a todo aquél dispuesto a escucharle: “La librería independiente ha vuelto”. La autora relató su experiencia en un artículo publicado en The Atlantic que tituló La librería contraataca.

Como no podía ser de otra manera, las librerías están siendo un vivero de creatividad. Dejan de ser un espacio de sólo almacenaje de libros de aspecto rancio para pasar a ser espacios de exhibición y venta, en el que se mezclan varias funciones para atraer a un visitante ávido de novedades editoriales, … y si no, de leer, de tomar un café, de descansar, de charlar, de escuchar música, etc.

A pesar del mal momento que están viviendo, están surgiendo nuevas tipologías de establecimientos asociados al sector del libro, como, por ejemplo, los que combinan librería y cafetería, proyectos muy vocacionales que nacen con un carácter cultural muy fuerte.

Vamos a comentar algunos ejemplos.

El Studio Arthur Casas ha sido el encargado de diseñar la nueva librería Saraiva situada en un centro comercial de Río de Janeiro, concebida como un híbrido entre una plaza pública y una biblioteca gigante: un lugar en el que el ocio y el descanso, la convivencia y la tranquilidad combinan a la perfección.

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© Fernando Guerra | FG+SG

Una arquitectura simple y acogedora en la que la importancia primordial recae sobre los verdaderos protagonistas: los libros, buscando que sea el usuario el que se sirva de la imaginación para descubrir el contenido.

Ubicada dentro de un centro comercial, Saraiva se estructura en cuatro plantas. Los visitantes entran a través de un espacio de doble altura, donde estantes y vitrinas parecen flotar: algunos estantes están suspendidos por raíles de manera que permiten diferentes configuraciones. Las estanterías han sido diseñadas para que ningún libro destaque de los demás y los visitantes disfruten de la diversidad. Se han situado sobre plataformas de diferentes alturas, que hacen referencia a temas diversos. Los estantes más bajos permiten leer los títulos por una persona de pie.

El pavimento de cerámica se desarrolló específicamente para acentuar los efectos de iluminación del espacio y que fuera un lugar atractivo en el que leer cómodamente.

El material principal empleado es nogal brasileño, que supone un telón de fondo neutro que aporta calidez a la variedad de colores y texturas de las cubiertas y packagings.

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© Fernando Guerra | FG+SG

El mobiliario extendido a lo largo de la librería permite crear diferentes ambientes de interacción y lectura, así como probar los diversos gadgets a la venta. En un mismo espacio se reúnen algunos de los hitos más importantes del diseño brasileño: la silla Paulistano de Paulo Mendes da Rocha y el sillón Beg de Sérgio Rodrigues, los cuales invitan a los lectores a olvidarse del tiempo y disfrutar de los libros.

En el sótano se encuentran varios espacios multimedia, una cafetería, un auditorio y el espacio infantil, este último caracterizado por un banco corrido de formas orgánicas y múltiples colores que invita a los más pequeños a explorar un espacio hecho a su escala. Una serie de nichos de forma trapezoidal ocupa las paredes y destaca diferentes volúmenes de una manera lúdica, suponiendo un cambio radical en el vocabulario arquitectónico de la librería.

Otra de las iniciativas valientes en este sector inició su andadura en octubre de 2010, cuando comenzó a funcionar Tipos Infames en el barrio de Malasaña en Madrid, que marida vinos con libros, gracias al empeño de Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca. Es un local diáfano con un sótano que se utiliza para mostrar novedades editoriales, además de presentaciones y talleres.

InfinityInnerBlog Post 7 Las librerias contraatacan 3 FernandoGuerra FGSG© Javier Ortega

Las premisas del proyecto, desarrollado por MYCC Oficina de Arquitectura, buscaban una simplificación de las múltiples intervenciones anteriores en este espacio de carácter industrial y que se consiguiera un espacio activo, capaz de servir de contenedor para un programa inicialmente indefinido, con un escaso presupuesto. El espacio respondía a una distribución muy común en otros establecimientos de la zona: una estructura paralela a los muros de la fachada principal se situaba a pie de calle, y contaba con un sótano bajo rasante sin luz natural ni ventilación.

La solución pasó por diseñar un espacio con referencia directa al loft neoyorquino, utilizado en muchas galerías de arte de los primeros años setenta. La idea fue concebir un local que mantuviera algunas de las estructuras preexistentes, y que fuera capaz de entablar conversación con las diferentes actividades y personas que lo iban a visitar.

La intervención consistió en realizar una exhaustiva limpieza para dotar de amplitud e iluminación al local, potenciando su estética industrial, con paredes de tonalidades claras, pavimentos industriales y bombillas desnudas en una sucesión de espacios interrelacionados entre sí.

Como resultado, se consiguió un espacio diáfano y amplio, con una parte posterior más íntima y reposada, mientras un pavimento de vidrio transparente descubría un vibrante tono naranja que llevaba al sótano, equipado como galería de exposiciones.

En uno de los barrios más activos de Madrid, en el cruce de caminos que une los museos del Prado, Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía, junto a Caixa Fórum, encontramos La Fábrica, un local de 400 metros cuadrados diseñado por Íñigo Güell, e impulsado por La Fábrica, promotora cultural privada fundada en 1995, creadora de otros proyectos culturales.

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Con este establecimiento, la Fábrica da un paso adelante y se convierte en un espacio abierto al público, punto de encuentro que cuenta con una librería, una galería de arte, una zona de formación y un café.

La librería, especializada en fotografía, dispone de un fondo de más de mil libros de las editoriales internacionales más importantes, un amplio catálogo de revistas de fotografía y tendencias y una selección de libros antiguos de arte y fotografía. En ella, además, pueden adquirirse los exclusivos vinos Matador y una selección de caldos realizada por Telmo Rodríguez; series limitadas de productos exclusivos de creadores como Steve Mono, Suturno, los artistas Rubenimichi y los joyeros Chus Burés y Andrés Gallardo; cerámicas de Sargadelos; cámaras Lomo, flores frescas, chocolates artesanos y multitud de gadgets.

Agradable y cómodo es el proyecto Atticus-Finch, de Eva Boj, quien invirtió sus ahorros en un café-librería en el barrio madrileño de Conde Duque y lo adecuó a sus gustos personales, a lo que ella esperaba de una librería: un lugar donde sentarse a leer, tomar un café, escuchar música y conectarse a internet. La librería tiene 48 metros cuadrados y, como no tiene escaparate, sus recomendaciones lucen en el escaparate de los comercios vecinos.

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Cortesía: Atticus Finch

A pesar del futuro negro que algunos le auguraban al sector editorial, Barcelona ha visto nacer también una serie de librerías que desafían las circunstancias y presentan una nueva tipología comercial. Apuestan por una oferta singular o especializada, como los libros autoeditados o de pequeñas editoriales, los libros de segunda mano o de temática específica, como por ejemplo, dedicados a la novela negra. Son locales pequeños que nacen con la pretensión de ser puntos de encuentro y de reunión de la realidad cultural actual. Vamos a ver dos de ellas.

+Bernat es una librería cafetería, sala de exposiciones y muchas cosas más, creada a partir de la iniciativa de cincuenta socios, con ganas de estimular la vida de barrio. En este espacio, situado en la izquierda del Eixample, no sólo se pueden comprar libros, también es un buen lugar de encuentro para probar pasteles, conectarse al wifi u hojear algunos libros. Su interiorismo es limpio, funcional y acogedor, protagonizado por colores neutros y materiales confortables, como la madera.

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Cortesía de+Bernat

Re-read es una librería lowcost que se puede convertir en el lugar de peregrinaje de los cazadores de gangas. Y es que en Re-Read, se pueden comprar libros de segunda mano a precios sorprendentes. Un libro por 3 euros, dos libros por 5, y cinco libros por 10. Pero aquí no solo se ‘re-venden’ libros, sino que también ‘re-compran’ los que los clientes lleven. Todo en un local funcional y moderno.

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Cortesía de Re-Read

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