Soy arquitecta ...

Soy arquitecta ...

Soy arquitecta ...

Si el 2016 ha sido nefasto para la música, no ha sido menos para la arquitectura, perdiendo a su diosa más importante.

Pronto conmemoraremos un año desde que murió Zaha Hadid, la única arquitecta que ganó el Pritzker, la creadora iraquí nacionalizada británica. Tenía 65 años y el corazón se le paró en Miami. Ahora la duda es, como en otras ocasiones, su legado.  Su estudio tenía 400 empleados, y ya ha comenzado a despedir gente. Tenía previsto trasladarse a un gran edificio a orillas del Támesis, ocupado antes por el Museo de Diseño, y se ha quedado en suspenso. La genial arquitecta dejó treinta proyectos iniciados, pero algunos clientes se han echado atrás.

160331225411_zaha_hadid_624x351_getty_nocredit.jpg

Le costó arrancar su carrera, de tratar de construir un ideario, de hacerlo siendo mujer y de intentar levantar edificios emblemáticos en su patria de adopción, el Reino Unido. No fue fácil.

La arquitectura hablaba de convertir los edificios en paisaje y de repensar los límites físicos de las construcciones. Lo consiguió con el MAXXI de Roma en 2010 y con la Opera de Guangzhou el mismo año.  El museo fue proyectado no como un contenedor de objetos, sino más bien como una escuela para el arte.  La propuesta de la Opera de Guangzhou buscaba entrar en armonía con su entorno, junto a un río, a través de un innovador diseño que seguía el concepto de piedras erosionadas al borde del agua.

El_Guangzhou_Opera_House_China_2010.jpg

De la misma época es una de sus obras más conmovedoras, el colegio Evelyn Grace en Brixton. La arquitecta iraquí dejó su firma en las condiciones del solar y en el tratamiento exterior del volumen zigzagueante que alberga las instalaciones interiores. La construcción agrupa cuatro escuelas independientes, que comparten instalaciones colectivas. Su conjunción en un único volumen rotundo pretende aportar cualidades urbanas a la zona residencial en que se encuentra.

academia-evelyn-grace-brixton-sur-londres-obra-zaha-hadid-1317573700499.jpg

Otra de sus reclamaciones venía por su condición de mujer. "¿Qué he tenido que pagar más caro? El hecho de ser mujer, inmigrante, querer ser pionera, ser rica… Todo eso. La combinación entre una mujer inmigrante, árabe, autosuficiente y que hacía cosas raras no me facilitó nada las cosas". Así se expresaba en unas declaraciones concedidas a El País Semanal (enero 2008). El Guggenheim abrió la puerta a la ejecución de “cosas raras”. “Tenía que abrirla un hombre. A mí no me hubieran dejado. Por eso estoy agradecida. Gracias a ese proyecto he podido construir”, comentaba la arquitecta iraní.

Por último, para ella, era fundamental siempre y en todo momento romper los límites de la arquitectura. Se refería a los límites físicos, formales, y justo es reconocerle que ella lo consiguió.

Aspecto_del_museo_Broad_nuevo_edificio_de_Zaha_Hadid._PAUL_WARCHOL.jpg

Espero que esta explosión de arquitectura femenina no termine aquí y que haya servido de inspiración a arquitectos y a arquitectas de todo el mundo. Recuerdo un artículo sobre la arquitecta Benedetta Tagliabue, del Estudio EMBT, cuyo titular era: "Estamos en una época de arquitectura muy femenina", a propósito de la inauguración de la Exposición Universal de Shangai 2010. Sin embargo, como ella misma manifestó a  Interview Rusia, (octubre del 2012), lo importante es que soy arquitecta, el ser mujer es una información secundaria. Pero quizá eso haya ayudado a otra mujeres, inspirando a que escojan una profesión y hacer algo al respecto, especialmente en un campo considerado no apto para mujeres"..

zaha-hadid-londres-kk0G--620x349abc.jpg

Deja un comentario

Estás comentando como invitado.
InfinityInner

Cron Job Starts