Lunes, 26 Noviembre 2018

Espazio Oteiza: sigue el idilio entre Mecanismo y Akelarre

Marta Urtasun y Pedro Rica, artífices del estudio de arquitectura, presentan la última creación para el hotel del chef Pedro Subijana

Han firmado múltiples trabajos pero con el Hotel Akelarre les une algo muy especial. Porque, desde el primer encuentro, Marta Urtasun y Pedro Rica comprendieron lo que la obra suponía para Pedro Subijana desde el punto de vista emocional. Se pusieron en su piel y entendieron lo que significaron los años en los que el proyecto estuvo paralizado. Pero eso es, por fortuna, ya un capítulo del pasado; el presente es un fabuloso establecimiento que cuenta con el beneplácito de viajeros y gastrónomos de todo el mundo y hacia el que vuelven la mirada, además, los amantes de la arquitectura más vanguardista. El presente es, además, el novísimo Espazio Oteiza.

Integración de espacios

Akelarre siempre ha tenido dos espacios enfocados a la gastronomía: el comedor gastronómico y otra sala, en el nivel inferior, destinada a eventos y celebraciones. Esta segunda se ha transformado en Espazio Oteiza, en recuerdo del escultor Jorge Oteiza, amigo personal del cocinero vasco y quien le obsequió con una pequeña obra que siempre estuvo, y está, allí.

Es este espacio el que conecta el hotel y el restaurante; y el estudio madrileño en todo momento supo que ambos debían estar integrados, seguir un mismo discurso, abrazar tanto el entorno natural como la gastronomía única que se practica en su interior. Espazio Oteiza se incorpora estéticamente en el ambiente del hotel y pasa a convertirse en comedor principal.

Se compone de dos ambientes: uno ligado a la barra de bar y snack-bar, y otro, el comedor, más formal y en el que se pueden degustar platos que ya no están en la carta del espacio gastronómico. Es decir, Espazio Oteiza se convierte en el lugar de cita de la clientela que adora los clásicos de la casa.

Pedro Rica afirma que quisieron integrar las dos zonas, pero diferenciándolas, creando un espacio cálido y luminoso, en el que tuvieran una importancia significativa tanto el material como el detalle en la ejecución. Para lograrlo, indica, “propusimos un sistema de ejecución rápido y limpio, empleando panelados y mobiliario producidos en taller, todo ello, totalmente modulado y probado previamente. Como elemento principal, diseñamos un revestimiento continúo formado por dos partes que recorrería el espacio entero”.

Destaca una parte inferior realizada en madera de roble natural a modo de ‘boiserie’, constituida por un despiece modulado en paneles de las mismas dimensiones. Este zócalo inferior integra en su recorrido diferentes elementos funcionales, por ejemplo, el sofá corrido que ocupa el desnivel entre las dos partes del espacio así como parte de la iluminación. Cabe señalar que el espacio superior del snack-bar, está conectado directamente con las terrazas y se le quiso otorgar dinamismo. Para enfatizar el ambiente desenfadado del bar, se incorporaron siete mesas bajas circulares también diseñadas por el propio estudio.

Como suele ocurrir en las obras con el sello de mecanismo, la iluminación es fundamental. Por ello en ambos espacios, el estudio diseñó diferentes tipologías de lámparas, producidas bajo el mismo concepto y que se distribuyen como farolillos suspendidos que bañan con una luz sobria e indirecta.

El carácter inconfundible de Marta Urtasun y Pedro Rica se encuentra asimismo en el resto del mobiliario como las mesas, el sofá corrido o los cuatro gueridones de apoyo al servicio. Todos ellos, con formas circulares, poseen las superficies horizontales de mármol marrón emperador y los frentes realizados mediante tablillas de roble, dotando al restaurante de una gran capacidad de almacenaje para realizar el servicio de la manera más eficiente.

En definitiva, los dos ambientes están completamente integrados en un concepto espacial fluido y en una atmósfera acogedora que relaciona al Espazio Oteiza con el hotel del que forma parte, pero diferenciándose por su imagen dinámica y luminosa.

El sello Mecanismo

En hostelería, Marta Urtasun y Pedro Rica han dejado su sello en otros establecimientos madrileños como  Ardoka y La Cabra, del chef Javier Aranda.

Rica explica que no les gusta repetir lo que hacen, pero sí encadenar porque todo es un proceso. “Los proyectos están vivos. Nunca construimos lo primero que dibujamos, ni lo segundo. Todo es un proceso que se materializa a su debido tiempo”, afirma. Y añade que: “Mecanismo es una forma de ser, de actuar, de pensar que aplicamos a todo lo que hacemos y cada vez hacemos más cosas”.

www.mecanismo.org

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