Viernes, 05 Junio 2015

El uso mixto de vivienda y despacho by Bernáldez & Asociados

La grave crisis que ha afectado (y afecta) al sector de los profesionales de la edificación ha obligado a muchos de ellos a abandonar los despachos profesionales que venían utilizando y volver a utilizar el domicilio particular como centro de trabajo. Esta situación ha planteado siempre una serie de dudas por parte del profesional que, sin embargo, ya están resueltas por la Administración.

En una consulta vinculante a la agencia Tributaria se planteó la siguiente situación:

El consultante ejerce una actividad económica relacionada con la ingeniería técnica topográfica (ponga usted la actividad que quiera), para lo cual dedica una parte de su vivienda a despacho profesional.

Del ejercicio de su actividad además de los gastos derivados de la utilización del despacho en la vivienda, se derivan gastos de teléfono móvil y ha adquirido varios programas informáticos, un ordenador y una impresora.

La cuestión que se plantea es si a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, tienen la consideración de deducibles en la determinación del rendimiento neto de la actividad económica del consultante los siguientes gastos:

- Los gastos derivados de servicios prestados por terceros que el consultante subcontrata en el ejercicio de su actividad (tales como realización de estudios geológicos y geotécnicos, asesoramiento técnico, trabajos topográficos, de colaboración en los estudios, costes de obras, direcciones de obras, etc.).

- Los gastos derivados de las compras de programas informáticos, ordenador e impresora para la actividad económica.

- La parte proporcional de los gastos de teléfono y de conexión a internet relacionados con la parte de la vivienda que el consultante destina al desarrollo de su actividad.

- Los gastos de teléfono móvil.

Y Hacienda empieza diciéndole que si alguno de los gastos producidos por el consultante son repercutidos al cliente, éstos formarán parte de sus rendimientos íntegros de la actividad. Es decir, si bien hay un gasto, también serán un ingreso. Y añadimos nosotros, si la factura no va a nombre del cliente final, para cobrarla nosotros deberemos repercutir el IVA correspondiente sobre dicha cantidad.

Y sigue diciendo Hacienda, “debe señalarse que la deducibilidad de cada uno de los gastos objeto de consulta está condicionada, a que queden convenientemente justificados mediante el original de la factura normal o simplificada (o documento equivalente emitido antes de 1 de enero de 2013) y registrados en los libros-registro que, con carácter obligatorio, deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas, siempre que determinen el rendimiento neto de las mismas en el régimen de estimación directa, en cualquiera de sus modalidades.

No obstante, conviene señalar que la competencia para la comprobación de los medios de prueba aportados como justificación de las deducciones y gastos y para la valoración de las mismas corresponde a los servicios de Gestión e Inspección de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria.

Dicho lo anterior, se procede a analizar la deducibilidad de cada uno de los gastos objeto de consulta.

I. Deducibilidad de gastos derivados de los mencionados servicios que son subcontratados por el consultante.

En atención al principio de correlación de ingresos y gastos, los gastos por los servicios que el consultante subcontrata en el ejercicio de su actividad a que se refiere el escrito de consulta se considerarán fiscalmente deducibles cuando vengan exigidos por el desarrollo de la actividad, siempre que, además, cumplan los demás requisitos legales y reglamentarios.

Esta correlación deberá probarse por cualquiera de los medios generalmente admitidos en derecho, siendo competencia de los correspondientes servicios de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria la valoración de las pruebas aportadas.

En el caso de que no existiese vinculación o ésta no fuese suficientemente probada, estos gastos no podrán considerarse fiscalmente deducibles de la actividad económica.

II Deducibilidad de las compras de programas informáticos, ordenador e impresora por el consultante para su actividad económica .

En el caso de que los programas informáticos, ordenador e impresora puedan considerarse afectos a la actividad económica desarrollada por el consultante, éste último podrá deducir las amortizaciones correspondientes a dichos elementos patrimoniales en la determinación del rendimiento neto de su actividad.

No obstante, en el supuesto de que alguno de dichos elementos patrimoniales tenga una vida útil inferior a un año, en atención al principio de correlación de ingresos y gastos, los gastos correspondientes a su adquisición se considerarán fiscalmente deducibles cuando vengan exigidos por el desarrollo de la actividad del consultante, siempre que, además, cumplan los demás requisitos legales y reglamentarios.

III. Deducibilidad de la parte proporcional de los gastos de teléfono y de conexión a internet relacionados con la parte de la vivienda que el consultante destina al desarrollo de su actividad y de los gastos de teléfono móvil.

La normativa reguladora del Impuesto permite la afectación parcial de elementos patrimoniales divisibles, siempre que la parte afectada sea susceptible de un aprovechamiento separado e independiente del resto. Cumpliéndose esta condición, se podrá afectar la parte de la vivienda que se utilice para el desarrollo de la actividad económica.

Esta afectación parcial supone que el consultante podrá deducirse los gastos derivados de la titularidad de la vivienda, como pueden ser amortizaciones, IBI, tasa de basuras, comunidad de propietarios, etc., proporcionalmente a la parte de la vivienda afectada y a su porcentaje de titularidad en el inmueble referido, salvo que el consultante fuese arrendatario de la vivienda, en cuyo caso la afectación parcial referida supone que el consultante podrá deducir el gasto correspondiente a las rentas satisfechas por el arrendamiento de la vivienda en proporción a la parte exclusivamente afectada a la actividad económica en relación con la totalidad de la misma.

Ahora bien, con independencia del título que ostente sobre la referida vivienda habitual, los gastos derivados de los suministros contratados en la vivienda (entre los que se encuentran el teléfono y la conexión a Internet) solamente serán deducibles cuando los mismos se destinen exclusivamente al ejercicio de la actividad, no pudiendo aplicarse, en este caso, la misma regla de prorrateo que se aplicará a los gastos derivados de la titularidad o del arrendamiento de la vivienda.

Este mismo criterio se debe utilizar para determinar la deducibilidad de los gastos derivados del uso de una línea de telefonía móvil, es decir, serán deducibles los gastos incurridos en la medida en que esta línea se utilice exclusivamente para el desarrollo de la actividad económica.

Esperando que el criterio utilizado por la Administración le haya aclarado posibles dudas, dejaremos para otro día el explicar que pasa con el dichoso coche. Por hoy ya está bien.

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