Jueves, 24 Mayo 2018

“La tecnología RFID es el no va más” @resuinsa

Santiago Hernández, gerente de la Lavandería Mogan, nos cuenta el delicado y tecnológico proceso que siguen las prendas gracias al sistema RFID

¿Cómo fueron los inicios en la empresa?

Comenzamos nuestra andadura por el año 1988. Como todos los inicios, fueron duros, pero con mucha ilusión. Trabajábamos de forma manual; todo se hacía mano, desde lavar hasta planchar. Lo que más recuerdo es que tenía que trabajar en otro sitio más, ya que por aquel entonces era policía local, para poder llegar a fin de mes; y también ayudaba mi hermana.

¿De qué manera ha evolucionado la maquinaria de las lavanderías desde entonces?

Antes teníamos que pasar la ropa nosotros mismos de una lavadora a una centrifugadora, y de ahí a la secadora. Y la plancha también era manual. Por eso, la evolución de la maquinaria ha sido muy satisfactoria en el trabajo. Actualmente, la ropa sale directamente de la lavandería a la plancha e, incluso, la plancha lo hace un 50% mejor que una persona. Además, el transporte también ha cambiado: antes tardábamos dos horas en descargar un camión y ahora lo hacemos en 10 minutos.

¿Qué es lo que hay que tener en cuenta a la hora de mejorar los procesos de lavado? ¿Cómo cuidan la ropa que les llega?

La ropa se clasifica por hotel, si son toallas, si son sábanas, etc., y se lava. La cuidamos exhaustivamente; si hay una mancha en concreto, nos encargamos de ella para que no implique el proceso de lavado del resto de ropa. En el proceso hay que incluir la cantidad recomendada de químicos a la ropa para que se mantenga en perfectas condiciones. Así pues, se realiza una dosificación de los productos que se van a emplear, que se lleva a cabo de forma automáticamente, según los kilos de ropa. Desde hace años llevo trabajando con una empresa internacional, pionera en el cuidado de los textiles, y nos está yendo fenomenal.

¿Cuáles son las características con las que deben contar los equipos de lavado?

Sobre todo que sean fiables, que se rompan poco, y que el fabricante no engañe, que todo sea tal cual afirma. Si la lavadora es de acero inoxidable, debe ser así, y no de hierro, por ejemplo, que es uno de los principales enemigos de estas máquinas. Pero además de las propias lavadoras, el equipo humano resulta fundamental, ya que las personas son mejores que las máquinas. Reciben formación e información al respecto, para que sepan desde manejar las lavadoras y el producto hasta cómo evitar lesiones.

¿Cuántos kilos de textiles lavan al día?

Pasamos de los 200 kilos iniciales a los 9.000 de ahora. En temporada alta llegamos a lavar unos 11.000 kilos de unos 25 hoteles, a lo que hay que añadir la ropa de apartamentos turísticos y restaurantes. De hecho, seguimos conservando clientes que comenzaron con nosotros cuando abrimos la empresa.

¿De qué manera tecnologías como el RFID ayudan a mejorar su trabajo?

Es el no va más. De esta manera sabemos lo que sale del hotel y lo que entra en la lavandería, se repasa de nuevo el material, por lo que al establecimiento llega todo lo que se envió. De esta manera, el cliente confía mucho más en la lavandería porque sabe que no se va a perder nada. Por eso, el RFID es fantástico, ya que nuestros clientes son conscientes de que sus textiles se dejan en un buen sitio.

¿Qué ha supuesto la puesta en marcha de la instalación de textiles en su lavandería?

En primer lugar, que sabemos si la ropa que recibimos se pierde o no y, si sucede, dónde. Además, conocemos la vida de la ropa y si estamos lavando los textiles de forma correcta. La instalación, que nos ha implantado Resuinsa y nos ha abierto un mundo de posibilidades, nos ha llegado a mejorar el rendimiento en un 20% aproximadamente. También creo que la cabina de salida con la que cuenta esta instalación para conocer cuánta ropa sale debería de incluirse en el hotel, así tendríamos un sistema perfecto, ya que también ayuda al hotelero en el recuento, en saber, por ejemplo, si una toalla sigue en su establecimiento o no. Por ello, esto va a ser el futuro de la lavandería industrial. Además, como nosotros facturamos la ropa limpia al hotel sabemos cuántos kilos exactos le vamos a cobrar, por lo que la transparencia es aún mayor. Es decir, mucha ropa nos llega mojada y pesa más, por lo que, al facturar los kilos que salen tras su lavado, lo hacemos de forma real al hotelero.

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